domingo, 6 de septiembre de 2009

Las jorobas pesan

Cuando la fantasía termina regresa la realidad.
El letargo ya no existe, ahora estás despierto y con la mirada triste.
Añorando esos momentos de felicidad,
momentos que sabías que pronto habrían de terminar.
Y, sin embargo, tratabas de prolongar al máximo cada instante
evitando el final porque dentro de ti deseabas que existiera la eternidad.
Pero te has equivocado, la joroba que cargas pesa incluso en tus sueños
en esa guarida mental, donde las más ingenuas ficciones parecen verdaderas.

Una idea está taladrando a tu cerebro, lo ha hecho desde tiempo atrás,
y tú dejas entrar a esa arma letal cada vez un poco más.
Hasta que la sangre salga de tu cabeza y resbale lentamente por tu rostro,
dejando huella en tus labios, manchando tu pecho
e inundando cada rincón que ahora está desecho.

Ya no encuentras sosiego en ninguna parte,
tu ser está regado por el suelo, esparcido en zozobras.
Y tú, ves cómo pereces. Te dejas llevar...
estás en el fondo del mar y aún te resistes a salir de él.
Entonces ¡Ahógate, ahógate y no salgas de él!

¡Que tu joroba pese más y más,
y se convierta en la roca
que del fondo no te deje escapar!

Y si intentaras aliviar el peso de la joroba, seguramente encontrarás cadenas... para aprisionarte de nuevo a ellas.

No hay comentarios: